• Hacia la Conferencia Nacional de Trabajadores en Ferro

    Data:2012.06.10 | CategoríaNacional | Etiquetas:

    Jueves 31 de mayo de 2012
     

    ENTREVISTAS A DIRIGENTES OBREROS. El 8 de julio se realizará la Conferencia Nacional de Trabajadores, impulsada por el PTS. Para conocer los motivos y preparativos, dialogamos con cuatro dirigentes obreros: Catalina Balaguer, Claudio Dellecarbonara, Raúl Godoy y Hernán Puddu.

    ¿Por qué la convocatoria a esta Conferencia?

    Hernán Puddu: Ya no es novedad que la crisis internacional está llegando a la Argentina. Las multinacionales empiezan a descargarla sobre los trabajadores con suspensiones en las grandes automotrices, con retiros “voluntarios” y despidos de contratados por ahora a cuentagotas. Fiat, Renault, Iveco, atacan a los trabajadores porque sus ventas y exportaciones cayeron. En las autopartistas ya se presentaron 19 preventivos de crisis para justificar despidos y rebajas salariales. No sólo en Córdoba. En Rosario, la General Motors declaró que ya “no es rentable” fabricar en Argentina. Un chantaje contra los trabajadores por parte de empresas que batieron récords de producción de autos y camiones en los últimos años. Las multinacionales toman nota del discurso de Cristina Kirchner, que ataca siempre a los trabajadores y quiere suprimir las huelgas y los reclamos obreros para que los empresarios la sigan juntando en pala.

    Nosotros queremos reagrupar al sindicalismo de base que se extiende desde los azucareros de Jujuy hasta los petroleros opositores en Santa Cruz. Para discutir en común los objetivos estratégicos que tenemos que trazarnos, porque creemos que se vienen batallas cada vez más difíciles.

    Raúl Godoy: Además de ese presente que plantea Hernán, convocamos a la Conferencia para darle un horizonte más profundo a la militancia que compartimos desde hace tiempo con miles de compañeros en todo el país.

    Hoy son noticia las fuertes divisiones de la burocracia sindical, una división que forma parte de la interna peronista, que se agita con la discusión sobre la “sucesión” de Cristina en 2015. Es una disputa por los privilegios, por la caja. De un lado, los “gordos” que se ofrecen como sindicalistas dóciles para aplicar los techos salariales del gobierno. Del otro, Moyano, que sólo “defiende” a un pequeño sector de trabajadores en blanco, los mejor remunerados, dejando afuera a más de la mitad de los trabajadores. Encima aliado al Momo Venegas, un soldado de las patronales agrarias. En esa interna los trabajadores no tenemos nada que ver, son todas transas y traiciones a espaldas nuestras.

    Pero en medio de la pelea de cúpulas también surge, desde abajo, una serie de experiencias de organización y lucha más ligadas a la izquierda y el sindicalismo de base…

    Katy Balaguer: Sí, nosotros lo pudimos demostrar hace pocas semanas, con la campaña militante y los resultados de la Lista Bordó en la Alimentación. El 40% que sacamos muestran no sólo el rechazo a la burocracia, sino también la importancia del trabajo de organización y lucha de años que hicimos en las grandes fábricas del gremio. Y la fuerza de nuestro programa, donde planteamos que se acabe con esto de trabajadores pobres y dirigentes ricos; que ganen lo mismo que un compañero. Llegamos a decenas de fábricas con la bandera de “Basta de dejar la vida en las fábricas”, que se trabaje un máximo de 8 horas diarias y 5 días semanales con un salario mínimo igual a la canasta familiar. Esas semanas demostraron un reconocimiento y apoyo de muchos trabajadores. Porque los que integramos la Bordo dimos peleas contra la tercerización y la precarización, por romper el techo salarial, contra los despidos. Y por eso fuimos perseguidos. Es mi caso, el de Poke Hermosilla, Lorena Gentile y Oscar Coria de Kraft, el de Leo Norniella de Pepsico o Juan Carlos Cabana de Stani-Cadbury, por nombrar algunos de los compañeros de la Bordó que sufrieron intentos de despido o procesamientos. Pero esas luchas fueron las que nos permitieron construir esa corriente militante que recorrió fábricas, fiscalizó, consiguió más de 500 avales y candidaturas, y mostró el avance del clasismo y la izquierda militante en un gremio importante.

    Claudio Dellecarbonara: Así como cuenta Katy, en los últimos años hubo un desarrollo de muchas expresiones obreras desde las bases. La lucha de los trabajadores del Garrahan, los telefónicos de las contratistas, nuestra lucha por la reducción de la jornada laboral, los ferroviarios contra la tercerización, los emblemáticos obreros de Zanon. En un montón de lugares los trabajadores se empiezan a organizar para enfrentar a la burocracia.

    En muchos casos se conquistaron comisiones internas, cuerpos de delegados, comisiones de reclamos y, en nuestro caso, hasta un sindicato nuevo porque la UTA no nos representaba.

    Ahora, hay que tener en cuenta que así como se desarrollaron estas experiencias, la burocracia y el gobierno trataron de cooptarlas o sacarles el filo. Nuestra organización, el sindicato del Subte, no estuvo exenta de esto. Hoy damos una pelea por la independencia política, esa que nos ha llevado a conquistar con la lucha las 6 horas, el salario, las mejoras en las condiciones de trabajo. Hoy la directiva del sindicato se alineó con el kirchnerismo, lo que implica perder independencia política como trabajadores.

    Porque los políticos patronales y los empresarios saben que el movimiento obrero, con un proyecto independiente y unificando las peleas, son un peligro para este orden de cosas. Pensá en el transporte, por ejemplo, y la fuerza impresionante que podría tener la coordinación de todas las expresiones de izquierda y combativas que hay en las empresas ferroviarias, los colectivos, el subte, en Aeroparque…

    ¿Van a discutir el rol de los sindicatos?

    KB: Sí. En la campaña denunciamos que tipos como Daer ganan por mes $70.000, el sueldo de 15 o 20 obreras. Hay mucha bronca en las fábricas, pero a los que levantan la cabeza muchas veces los marcan y despiden.

    Nosotros luchamos para echar a la burocracia de los sindicatos, y poner en pie organizaciones democráticas, antipatronales e independientes del gobierno. Que verdaderamente representen los intereses de todos los trabajadores y en especial a las compañeras que, como en la alimentación, son las más maltratadas y postergadas. Que sirvan para terminar con las divisiones entre efectivos, contratados, tercerizados, y no como ahora que fomentan esa situación.

    Esta conferencia tiene ese propósito, reunir a muchos de los que luchamos y recuperamos comisiones internas, de los que luchamos por sacar a esta podrida burocracia poniendo en pie verdaderas organizaciones militantes, que se plantean grandes objetivos.

    Quería agregar que también van a participar jóvenes, empezando por la Juventud del PTS, que jugó un rol importantísimo en la campaña de la Bordó, militando codo a codo con los obreros.

    RG: Para nosotros “estar” en los sindicatos no es un fin en sí mismo, porque los sindicatos agrupan un sector minoritario de la clase trabajadora. Son una herramienta muy importante para que los trabajadores podamos organizarnos, muy importantes en la vida política nacional, pero los sindicatos conducidos por la burocracia dejan afuera a los contratados, a los precarizados, a los compañeros desocupados. De esta forma, los sindicatos que agrupan sólo al 25% de los trabajadores, no sólo son muy limitados para representar los intereses del conjunto, sino que son débiles también para enfrentar seriamente a las patronales y al Estado que las defiende.

    Cuando los hermanos inmigrantes sin techo (la mayoría trabajadores precarios) ocuparon el Parque Indoamericano, peleando por un pedazo de tierra para vivir, la única solidaridad desde los sindicatos fue la que impulsamos desde el sindicalismo de base. Precisamente, para pelear por la unidad de la clase trabajadora, es que orientamos el trabajo de los revolucionarios en los sindicatos. Como venimos diciendo “queremos recuperar los sindicatos para ir a toda la clase obrera”.

    Por ejemplo, en la experiencia del Sindicato Ceramista recibimos desde los inicios de la lucha por la recuperación del sindicato la colaboración de los compañeros de ATEN. Desde esa época viene también nuestra relación solidaria con nuestros hermanos mapuches. En las huelgas largas contra el vaciamiento buscamos el apoyo de la comunidad, que se multiplicó cuando ocupamos la fábrica. Luchamos con los compañeros desocupados del MTD por trabajo genuino y muchos compañeros de las organizaciones piqueteras entraron a trabajar a la fábrica. Esa experiencia no sólo es patrimonio de los militantes del PTS en Zanon sino de toda la Agrupación Marrón, que impulsamos desde hace más de una década junto a compañeros clasistas independientes.

    Pero como te decía, tenemos que darle un horizonte mucho más profundo y amplio a lo que hacemos hoy. En el sindicato ceramista fuimos madurando esta discusión y por eso adoptamos un estatuto clasista que reivindica la lucha internacional de la clase obrera, la rotación de los dirigentes y las ideas del clasismo, pero además avanzamos en la idea de que los trabajadores tienen que hacer una política de clase y revolucionaria. Por eso, los compañeros independientes de la Marrón se sumaron al FIT y junto al Frente conquistamos una banca, que es vista como la “banca obrera” por muchos compañeros y compañeras.

    ¿Qué planteos quieren discutir en la Conferencia?

    HP: El gobierno de CFK consagró el trabajo en negro y la precarización laboral. Pese a que el empleo creció en estos años, gran parte fue trabajo precario. Se mantiene una enorme división entre los trabajadores, entre efectivos, contratados, tercerizados, en negro y desocupados. Por eso un eje central a tomar en la Conferencia es la pelea por la unidad de todos los trabajadores, superando estas divisiones que la burocracia garantiza, como pasó en SMATA de Córdoba, donde Dragún me expulsó simplemente por no firmar en la crisis de 2009 el despido de casi 400 de mis compañeros contratados.

    La conferencia discutirá un programa contra el ajuste y contra cualquier intento de que la desaceleración de algunos sectores industriales implique ataques a los trabajadores. Rechazamos cualquier despido o suspensión: si hay menos producción que se repartan las horas sin ninguna rebaja salarial. Hay que exigir la expropiación de cualquier fábrica que cierre, no puede quedar un solo compañero en la calle. Por eso estuvimos apoyando a los trabajadores de la autopartista Pertrak (ex Perkins), que este martes tomaron la fábrica contra los despidos.

    En la Conferencia queremos discutir también cómo dar una pelea seria por el salario, enfrentando el techo de las patronales y el gobierno, con la complicidad de la burocracia. Para nosotros es necesario un Congreso de delegados de base que lance un plan de lucha por paritarias sin techo, por un salario mínimo equivalente a la canasta familiar de $6.000. Un salario que se indexe por la inflación. Sólo así no vamos a dejar más la vida en las fábricas, trabajando de lunes a lunes. Para pelear por estos puntos queremos convocar a los compañeros que integran con nosotros el Frente de Izquierda. Por eso también vamos a discutir proponerle al Partido Obrero y a Izquierda Socialista impulsar juntos una asamblea clasista.

    CD: Pero además, las organizaciones obreras tienen que trascender los límites de las fábricas y lugares de trabajo, para convertirse en defensores de los intereses de todos los sectores, de los más oprimidos. Desde nuestra agrupación Democracia Desde las Bases, constantemente tenemos una política hacia los usuarios. En su mayor parte son trabajadores, que muchas veces trabajan 12 o 14 horas, con salarios de $2.500 o en negro, que no tienen representación sindical. Nosotros también peleamos para que tengan acceso a una mejor educación pública, a una mejor salud, acceso a la vivienda, cuando hay millones de familias en la Ciudad que no tienen techo o viven en villas. Que tengan acceso a un transporte cómodo, eficiente y seguro; es una de las peleas que marcamos cada vez que tenemos oportunidad de hablarle a millones por los medios. Hoy el transporte público está puesto en función de los grandes negocios para las concesionarias, como Metrovías. El gobierno nacional mantiene el sistema ferroviario al servicio de las privatizadas, entonces nuestra corriente plantea, en medio de esta crisis, que la solución sólo se puede dar con una reestatización del transporte público, para ponerlo bajo control de trabajadores y comités de usuarios. Sino, como venimos denunciando, seguirá costándole la vida al pueblo trabajador, como mostró la masacre de Once.

    La convocatoria plantea “Por sindicatos sin burócratas, por un partido de trabajadores sin patrones”…

    RG: La clase trabajadora tiene una rica experiencia de organización y lucha que tenemos que recuperar. No estamos condenados a pelear toda la vida el precio de nuestra esclavitud. A pelear sólo un poco más de salario que al otro día te lo come la inflación. Nuestra clase hizo gestas enormes, históricas, encabezó revoluciones que marcaron nuestra historia. Tenemos que formarnos aprendiendo de los triunfos y derrotas de la experiencia internacional de la clase obrera, como dije en mi discurso el 1º de mayo en Plaza de Mayo.

    En nuestro país, la clase trabajadora vivió el impacto de la revolución rusa. Protagonizó grandes gestas como la Semana Trágica, la huelga de la construcción de 1935 que desemboca en la huelga general de 1936, las grandes huelgas de la carne de 1945 traicionadas por el PC, la lucha bajo el propio gobierno peronista de los trabajadores de los frigoríficos, petroleros, ferroviarios, la lucha contra el golpe del ‘55, la Resistencia con la huelga del Frigorífico Lisandro de la Torre en 1959 que transformó el barrio porteño de Mataderos en un campo de batalla. La lucha contra Onganía que dio lugar al Cordobazo y los “azos” posteriores. En este período posterior al Cordobazo, surgen los sindicatos clasistas en Córdoba, la organización antiburocrática en la UOM de Villa Constitución, las rebeliones antiburocráticas en el Gran Buenos Aires en 1973 y 1974 y las Coordinadoras interfabriles que movilizan a miles en 1975 contra el gobierno de Isabel Perón. Esa fuerza sólo la pudieron parar con el golpe genocida de 1976. A lo largo de estas experiencias, y de toda la historia de lucha internacional de la clase obrera, ha quedado planteada la necesidad de construir un partido propio de la clase trabajadora, para luchar no sólo por las demandas más inmediatas sino por el poder para la clase obrera. Hoy el sindicalismo de base, en el que hay un fuerte componente clasista y en el que militamos y somos parte los trotskistas del PTS, viene avanzando.

    No se trata de hacer una corriente sindical más, sino de adoptar una estrategia obrera que sea una alternativa a la crisis, para el conjunto de los trabajadores y el pueblo, que sea a su vez internacionalista, que apoye las luchas contra los ajustes en los distintos países y vaya sacando conclusiones de esos procesos. Pensado así, como fuerza social organizada, la unidad de las filas obreras, junto a los estudiantes y la juventud, nos transformamos en una fuerza social imparable.

    CD: Muchos trabajadores han hecho la experiencia con el peronismo, como proyecto de conciliación de clases, donde los trabajadores ponían el cuerpo y dejaban la vida, mientras los empresarios se llevaban las ganancias. Por eso es importante que, al tiempo que damos las peleas cotidianas, estas experiencias combativas y clasistas sean parte de la construcción de una alternativa política, de un partido de trabajadores revolucionario, sin patrones. Con los compañeros de Zanon, de las agrupaciones del subte, ferroviarios, telefónicos, gráficos o de la alimentación, para nombrar a algunos de los convocantes, queremos debatir sobre esto. Un debate estratégico que queremos hacer también con los compañeros del Frente de Izquierda.

    Porque luchamos por cambiar este orden establecido, por una sociedad sin explotados ni explotadores.